Tras un vidrio logro observar el comportamiento de las personas. Caras con aires de apuro, tristeza y alegría. Gente expectante a la llegada de alguna que otra alma que viene en camino arrastrando sus maletas, sus ansias, sus recuerdos. Ojos brillantes, reencuentros, choferes de taxis que ofrecen sus servicios... reencuentros... quiero uno de esos.
El paso se vuelve más pesado, las ganas de avanzar más rápido son fuertes, el tiempo corre lento, el equipaje parece más pesado... mas una vez frente a frente, la gravedad se vuelve cero y la distancia entre tus labios y los míos se hace nada.
Quiero un reencuentro.
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