Renunciaría a seguir jugando con la presión atmosférica de mis pulmones. Cortaría de raíz mi relación con los impulsos del necrosado miocardio. Dejaría de trabajar para mis ojos; olvidar lo que vi y evitar lo que veré. Renunciaría a los aromas de la primavera, de la comida caliente, de la piel morena que con el tacto (al cual también abandonaría) descubrí, en una geografía húmeda de sentimientos que yacen en un cementerio de tumbas abiertas.
Le diría a mis sesos que se deshicieran... pero no soy tan egoísta como pareciera.
sábado, 16 de octubre de 2010
A estas alturas, no debería.
A estas alturas no debería, pero me estoy cuestionando todo. Escribo esto acá porque siento la necesidad de contarle esto a alguien, pero no puedo o no quiero.
A estas alturas no debería, pero me estoy cuestionando todo. Me siento bien, estoy bien... PERO hay un detalle: estoy sintiendo cosas que no me gustan. Puedo vivir perfectamente con ello, pero no seria agradable. En estos segundos, en la próxima hora, al día siguiente, a la próxima semana, al mes siguiente y quizá hasta el año siguiente, sentiré lo mismo. No quiero ser tan restrictiva en cuanto a esto. Quiero recordar a Edgar Allan Poe y admitir que, sí, las cosas pueden cambiar rotundamente en menos tiempo de lo que dura un grito. Sin embargo, el cambio que pudiera experimentar sé que será lento y difícil.
Al grano. Siento que no puedo querer y que NO QUIERO querer. No quiero amar, no quiero acercarme a eso. Lo que me desconcierta/preocupa/molesta de esto es que, por mi propia naturaleza, me creo incapaz de vivir sin dar/recibir amor... y si en estos momentos me resigno a ello, creo que empezaré a resignarme a vivir. Deep Blue.
A estas alturas no debería, pero me estoy cuestionando todo. Me siento bien, estoy bien... PERO hay un detalle: estoy sintiendo cosas que no me gustan. Puedo vivir perfectamente con ello, pero no seria agradable. En estos segundos, en la próxima hora, al día siguiente, a la próxima semana, al mes siguiente y quizá hasta el año siguiente, sentiré lo mismo. No quiero ser tan restrictiva en cuanto a esto. Quiero recordar a Edgar Allan Poe y admitir que, sí, las cosas pueden cambiar rotundamente en menos tiempo de lo que dura un grito. Sin embargo, el cambio que pudiera experimentar sé que será lento y difícil.
Al grano. Siento que no puedo querer y que NO QUIERO querer. No quiero amar, no quiero acercarme a eso. Lo que me desconcierta/preocupa/molesta de esto es que, por mi propia naturaleza, me creo incapaz de vivir sin dar/recibir amor... y si en estos momentos me resigno a ello, creo que empezaré a resignarme a vivir. Deep Blue.
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