jueves, 14 de abril de 2011

Díganle

Díganle lo mucho que lo recuerdo.


Díganle cuánto lo amé y cuánto soñé con él.

Que escuché todas sus canciones mil veces, que las canté a ojos cerrados y que entonaban con mi sonrisa más profunda.

Que me ahogaba en sus ojos oscuros y absorbentes sin resistencia; que mis dedos no saben de otra piel más suave que la suya.

Díganle que aún busco su colores, que mis pupilas se expanden para encontrarlo en la oscuridad de este cajón.

Háganle saber cómo se enajenaba mi corazón al escuchar el suyo tantas noches y cuánto desee habitar su pecho permanentemente.

Cuéntenle que lo deseaba a ojos cerrados, que mi felicidad era...

.. aún se diluye en lágrimas.

Grítenle que su sangre corría por la mia ... díganle todo,
q u e a   mi      v o z    ya     no      la
e s c u c h a .

Pídanle que al menos me deje besar sus ojos en sus sueños.
Pídanle que me reciba en sus sueños.

Díganle adiós de mi parte.

lunes, 11 de abril de 2011

Quiero hablar con el Gerente

Me molesta un poco.
Me molesta atravesar momentos fenecidos en los que revivo mis personalidades del pasado. Descubro (con poca sorpresa) que he hibernado bastante tiempo y no he conseguido exprimir mi capacidad creativa.
A veces suelo tener lapsus en que tarareo un par de frases que considero... que considero (no sabría qué decir de ellas, sólo que me dejan pensando más de lo normal). Sin embargo, enhebrarlas una tras otra es una tarea difícil que suelo no llevar a cabo.
Quiero cumplir mi deseo esporádico de poder liberar, cual pena su lágrima, unas buenas dosis de pseudo-literatura salada y volátil.