martes, 20 de marzo de 2007

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Con tal de que me sigas sacando las mismas sonrisas que descubriste y que vuelvas a empaparme con los sonidos electrizantes que expeles por tus labios, yo puedo confirmarte, meine lieb, que sí, soy paciente. Obviamente se trata de una quebrazón de protocolos, y te aseguro que esas estaciones que nos separan se encogerán de envidia cuando pase sobre ellas y me aproxime inevitablemente a tus brazos.
ICH LIEBE DICH! ♥

[A la felicidad]

lunes, 19 de marzo de 2007

CAMPOS DE ODIO


Cuando crees que ya nada puede funcionar, un pequeño haz de luz comienza a recorrer espacios ilimitados en tu búsqueda, acarreando consigo un disfraz desesperanzador algo despavorido.

Comienza el relato.

Convencido de tu suerte, sueles desplazarte solitario por campos de odio y de ira o quizás por campos minados que pretendes cruzar pisando fuertemente al azar. El sol calienta tu espalda, pero tu propia sombra consigue que el paisaje que llevas al frente se torne oscuro y frío.

Tu haz de luz finalmente te encuentra. Pero recuerda; lleva su disfraz monocromático y sobrio, del cual, sin embargo, se libera algún pequeño rayo de su esencia. Recordemos que también necesita respirar.

Llegado el momento de su encuentro contigo, tus ojos –que a causa de tus problemas ha perdido mucho de su brillo- comienzan a recorrer aquél objeto de aspecto abstracto, y como ya se mencionó en un principio, despavorido.

Pretendes no volver a caer con la misma piedra. Pretendes no volver a caer en la misma suerte que has experimentado constantemente. A pesar de que en el corazón del objeto se libere esta luz –la cual encuentras perfectamente hermosa-, consigues diluir en tu mente “no todo lo que brilla es oro”. Evitas el contacto, sigues tu camino indiferente, cabizbajo. Sin embargo volteas para retenerlo en tus pupilas nuevamente pero sólo encuentras tus huellas deformadas y el sol que te ciega la vista. Sigues tu camino cual condenado a su horca, y pasarán muchas cosas antes de que aparezca aquél haz de luz disfrazado nuevamente; se ha marchado de tu senda porque otra persona comienza a recorrer estos campos de odio y de ira. Pretende ser posesionado.